
Los israelíes exigen que se rindan cuentas por los errores del 7 de octubre, tres años después de los ataques de Hamás. Al despuntar el alba sobre la frontera entre Israel y Gaza el miércoles, los habitantes de Kfar Aza se dirigieron en silencio hacia el arsenal situado en el centro del kibutz. En ese lugar, donde se almacena el armamento defensivo de la comunidad, los atacantes liderados por Hamás asesinaron a la mitad de los 14 miembros del escuadrón de defensa civil del kibutz, poco después de las 7:00 am hora local del 7 de octubre de 2023. Estas víctimas figuran entre las 64 personas asesinadas y las 19 que fueron secuestradas ese día en la comunidad. El dolor de aquellos ataques aún está muy presente aquí. Pero tres años después, surgen preguntas sobre quién más debería pagar el precio del fallo de seguridad de Israel. "Necesito que mi país asuma su responsabilidad", dijo Inbar Goldstein, cuyo hermano y sobrina fueron asesinados, y otros cuatro familiares fueron secuestrados en Kfar Aza. El ataque del 7 de octubre fue el más mortífero que Israel haya sufrido desde su creación en 1948. Alrededor de 1.200 personas murieron en el sur de Israel a manos de hombres armados que rompieron la valla fronteriza y atacaron comunidades en la zona. Otras 251 personas fueron llevadas a Gaza como rehenes. Tres años después del mayor error de seguridad de Israel, todavía no existe una investigación estatal independiente sobre cómo se permitió que esto ocurriera. Y el hombre que estaba al mando en el momento de ese fracaso, el primer ministro Benjamín Netanyahu, se presenta de nuevo a las elecciones con la misma promesa de campaña: ser más fuerte y más duro que nadie a la hora de proteger a Israel de sus enemigos. "Nadie investigó las raíces [del ataque]. No empezó ni terminó el 7 de octubre. Es un largo proceso de abandono", dijo Goldstein. Todas las noticias que necesitas están en World Service Además de la responsabilidad de Hamás en el ataque, en Israel surgen cada vez más preguntas sobre qué causó el fallo de la inteligencia del país, qué información se transmitió a los líderes militares y políticos en el período anterior a los ataques y qué sabía el propio Netanyahu. Durante los meses previos, jóvenes soldadas destinadas en bases a lo largo de la frontera con Gaza para vigilar cualquier actividad sospechosa habían advertido a sus superiores sobre posibles preparativos para un ataque. Entre ellas se encontraba Roni Eshel. Murió junto con otros 14 miembros de su unidad cuando hombres armados irrumpieron en su base en Nahal Oz, justo al lado de Kfar Aza. "Hay muchísimas preguntas", me dijo su tío Elad Levy. "¿Los egipcios advirtieron al primer ministro? ¿Acaso Netanyahu ignoró otras advertencias? Necesitamos averiguar qué sucedió, no solo ese día, sino también el año anterior y los cinco años previos". "La verdad debe quedar clara", continuó. "Si no investigamos esto, volverá a suceder una y otra vez". En los últimos tres años, se han multiplicado los informes sobre advertencias dirigidas a Netanyahu, tanto por parte de su propio jefe de seguridad como de países vecinos de la región. El mandatario niega esos reportes. El mes pasado, el periódico israelí Haaretz publicó extractos de un nuevo libro, según el cual el líder de los Emiratos Árabes Unidos había llamado a Netanyahu diez días antes del ataque para alertarlo de los planes de Hamás para una operación de gran envergadura. La oficina de Netanyahu desestimó la información, calificándola de "una mentira absoluta" y anunció que demandaría al periódico. Amir Ohana, miembro del partido Likud de Netanyahu, dijo en un video publicado en redes sociales el mes pasado que era "descabellado y absurdo" sugerir que Netanyahu pudiera haber sabido del ataque cuando el exlíder de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, solo se lo había contado a un puñado de personas. Ohana dijo que desde entonces, el primer ministro israelí habría transformado el Medio Oriente y no se había dado por vencido, "ni siquiera cuando voces dentro y fuera de Israel le pedían que se detuviera".