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Lo que la fallida ejecución de Christa Pike revela sobre la pena de muerte en EE.UU.

Lo que la fallida ejecución de Christa Pike revela sobre la pena de muerte en EE.UU. Fuente de la imagen, Reuters/Getty Images/BBC Christa Pike, una mujer condenada a muerte en Tennessee (Estados Unidos), fue trasladada a un hospital después de que fracasara un intento de ejecutarla mediante inyección letal. Su defensa dijo a la que Pike, de 50 años, estaba recibiendo "medidas para salvarle la vida" en una clínica tras la administración de dos jeringas de pentobarbital. Desde entonces, siguen surgiendo detalles sobre qué fue exactamente lo que falló. Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de una joven, Colleen Slemmer, de 19 años. Su ejecución fue objeto de una batalla legal librada hora tras hora el miércoles. Este fue el segundo procedimiento de ejecución fallido en Tennessee este año. En mayo, las autoridades aplazaron la inyección letal de Tony Carruthers, condenado por el secuestro y asesinato de tres personas en 1994, después de que el personal no pudiera encontrar una vena para administrarle la dosis letal. Desde 1976, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos levantó su prohibición temporal de la pena de muerte, 1.683 personas han sido ejecutadas en ese país, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés). Las mujeres representan apenas casi el 1 % de ese número, es decir, 18 han sido ejecutadas. La base de datos de DPIC muestra que 47 reos fueron ejecutados en 2025, el total anual más alto desde 2009 y un fuerte aumento con respecto a los 25 de 2024. Sin embargo, el apoyo de los estadounidenses a la pena de muerte se encuentra en su nivel más bajo en 50 años. Una reciente encuesta de la consultora Gallup reveló que el 52% de los entrevistados apoyaba esta práctica en 2025. La misma encuesta halló que el 44% se oponía, el nivel de oposición más alto registrado por Gallup desde mayo de 1966. Fuente de la imagen, Getty Images Desde hace 50 años, los gobiernos de los estados de EE.UU. han utilizado cinco métodos principales para aplicar el castigo: La inyección letal sigue siendo, con diferencia, el método de ejecución más común, representando el 89 % del total de ejecuciones desde 1976. Según DPIC, todos los estados que actualmente llevan a cabo ejecuciones la utilizan, aunque muchos también permiten métodos alternativos. La horca no se ha utilizado en ningún estado desde 1996, cuando en Delaware ejecutó a Billy Bailey. En Nuevo Hampshire había mantenido este método como último recurso en caso de que la inyección letal resultara impracticable, pero el estado abolió la pena de muerte en 2019. Sin embargo, la derogación no se aplicó retroactivamente, por lo que un preso sigue condenado a muerte, aunque en tal estado no ha llevado a cabo ninguna ejecución desde 1939. La pena capital sigue siendo legal en 27 estados de EE.UU., así como bajo la ley federal y la ley militar. Cuatro estados -California, Ohio, Oregón y Pensilvania- han suspendido las ejecuciones, y muchos otros donde la pena de muerte es legal no han llevado a cabo ejecuciones durante años. Solo en Florida se registraron 19 ejecuciones en 2025, lo que representa aproximadamente el 40% del total nacional. Históricamente, muchos estados utilizaban un protocolo de tres fármacos: Durante años, el tiopental sódico se utilizó ampliamente en inyecciones letales. Sin embargo, las compañías farmacéuticas se opusieron cada vez más al uso de sus medicamentos en ejecuciones. Los fabricantes dejaron de suministrar fármacos para ese fin, y las restricciones a la exportación europeas redujeron aún más su disponibilidad.

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