
La cantina que Montaña Verde borró después del ataque contra un líder. El ataque contra Netaly Rodríguez encendió la reacción de Montaña Verde, donde pobladores señalan al alcohol y las drogas como amenazas comunitarias. La cantina que Montaña Verde borró después del ataque a un líder – La cantina de Montaña Verde quedó reducida a cenizas después de que una asamblea comunitaria decidió destruirla tras el ataque contra uno de sus líderes indígenas. La cantina dejó de existir después de una decisión tomada en asamblea. Los habitantes de Montaña Verde, comunidad indígena lenca ubicada en Gracias, Lempira, incendiaron el establecimiento y expulsaron de la zona a personas vinculadas con el negocio. La determinación llegó después de un hecho que estremeció a la comunidad: el ataque contra Neftaly Rodríguez, presidente de la junta administradora de agua potable. A Rodríguez lo atacaron el 10 de septiembre cuando regresaba hacia su vivienda y atravesaba el sector donde funcionó la cantina. Según Marcelino Miranda, dirigente del Consejo Indígena Comunitario de Montaña Verde, Rodríguez resultó herido, logró defenderse y posteriormente recibió atención médica. El dirigente fue dado de alta, pero lo ocurrido no terminó allí. De interés: Mujeres indígenas lencas y campesinas lideran defensa de sus territorios en Honduras Antes de que la comunidad decidiera actuar, sus dirigentes aseguran que buscaron acompañamiento de las autoridades. “Solicitamos acompañamiento a las autoridades, pero no pudieron venir. Estuvimos en consulta y coordinación con el director de Justicia Municipal”, explicó Marcelino Miranda, miembro del Consejo Indígena. Pero, según su relato, los acontecimientos se adelantaron a esas gestiones y un líder indígena, presidente de la Junta Comunitaria de Agua, fue atacado cuando transitaba por el sector donde funcionaba la cantina. “La cantina estaba a la orilla de la calle. Él pasó por allí y lo atacaron”, relató Miranda. El ataque provocó indignación y llevó a los habitantes de Montaña Verde a convocar una asamblea comunitaria. Allí tomaron una decisión: el establecimiento debía desaparecer. “Se decidió que se iba a destruir totalmente el sitio de la cantina y se le prendió fuego”, afirmó Miranda. La decisión de la asamblea no terminó con la destrucción del establecimiento, Miranda aseguró que también expulsaron de la comunidad a los padres de uno de los presuntos agresores, a quienes señaló de generar problemas en la zona. “Se expulsó de la comunidad a las personas por ser los padres de uno de los agresores. Son los que generan problemas y tuvieron que salir. Nunca más volverán”, sostuvo. Después de la quema y las expulsiones, la comunidad permanece en alerta. Según Miranda, existen amenazas de represalias tras las decisiones adoptadas por los habitantes de Montaña Verde. Para los dirigentes de Montaña Verde, el problema iba más allá de la existencia de un establecimiento dedicado a vender bebidas alcohólicas. Miranda aseguró que entre los habitantes había preocupación por el consumo de alcohol y drogas y por sus consecuencias dentro de la comunidad. Según su relato, esos problemas afectan particularmente a niños y mujeres. La comunidad cuenta además con una estructura organizativa y un reglamento propio, explicó el dirigente. Miranda sostuvo que buscan recurrir también a los mecanismos legales disponibles para enfrentar las situaciones que consideran perjudiciales para sus habitantes.