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Elecciones en Brasil 2026, el fiel de la balanza de América Latina

Elecciones en Brasil 2026, el fiel de la balanza de América Latina. A dos semanas de la primera vuelta, Lula y Flávio Bolsonaro siguen técnicamente empatados, y lo que decidan las urnas terminará de configurar el mapa geopolítico del continente, a favor o en contra de Estados Unidos y de su renovado expansionismo sobre América. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó el acto de inicio de campaña en el histórico estadio de Vila Euclides. 19 de septiembre de 2026 Hora: 17:36 El 4 de octubre se celebrarán elecciones en Brasil en un contexto de alineamiento de varios gobiernos latinoamericanos y caribeños con Estados Unidos, en el que incidió la injerencia de Trump en los sufragios de su segundo mandato. Antes de los comicios de Honduras, el propio Trump advirtió que, si su candidato no ganaba, Estados Unidos «no malgastará su dinero», y en Argentina condicionó al triunfo de Milei un respaldo financiero de 20 mil millones de dólares. El resultado final en Brasil tiene importantes consecuencias, porque se trata de una de las diez mayores economías del mundo, del segundo mayor poseedor de tierras raras del planeta, detrás de China, y de un importante proveedor de Estados Unidos. Además, Brasil y Uruguay son los dos países del Cono Sur que aún no forman parte del Escudo de las Américas, la alianza que conforma un conglomerado político y de colaboración militar bajo la égida de Estados Unidos, con la excusa de combatir el narcotráfico, un objetivo al que el propio Comando Sur suma el de limitar la influencia geopolítica de potencias extranjeras. Colombia y Perú acaban de incorporarse, y con cada adhesión la ausencia brasileña pesa más. De los 13 candidatos a la Presidencia que se medirán el 4 de octubre en la primera vuelta, el actual presidente Lula da Silva y Flávio Bolsonaro son los que disputan el triunfo, en una clara polarización entre la continuidad de un Gobierno progresista y la ultraderecha, alineada con Estados Unidos. Una encuesta, encargada por Globo y el diario Folha de S.Paulo, muestra a Lula con un 46% de intención de voto en un enfrentamiento directo, mientras que Flávio Bolsonaro registra un 44%. Con un margen de error de dos puntos porcentuales, los candidatos permanecen técnicamente empatados. La primera vuelta, cuando todo parece indicar que se irá a una segunda vuelta, está marcada por la reserva de las alianzas para el balotaje, lo que condena la posibilidad de una definición el mismo 4 de octubre. El voto en disputa está sobre todo en la derecha que compite por fuera del bolsonarismo. El escritor Augusto Cury, con 6%, empata con Lula en un balotaje hipotético, y junto con Ronaldo Caiado, Renan Santos y Romeu Zema acumula cerca de 15%. En la izquierda, además de Lula, otros cuatro candidatos disputan la presidencia el 4 de octubre, aunque ninguno pasa de 1% en las encuestas. Son Edmilson Costa, del Partido Comunista Brasileño; Hertz Dias, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado; Rui Costa Pimenta, del Partido de la Causa Obrera; y la militante social Samara Martins, del partido Unidad Popular. Las elecciones encuentran entonces a la izquierda dividida en tres grandes grupos. Un sector sigue con lealtad a Lula; otro, decepcionado con la gestión pero con conciencia del momento histórico, irá a votar por él; y un tercero, del que forman parte los sectores duros de izquierda, expresa indignación con un Gobierno que entiende plagado de tecnócratas neoliberales. A ese escenario se suma el desgaste por la inseguridad pública, donde las medidas represivas alentadas por la ultraderecha se anteponen muchas veces a la respuesta gubernamental del programa Seguridad con Ciudadanía. Sin embargo, la popularidad de Lula, que se identifica con las aspiraciones de las grandes mayorías, sobre todo de los sectores más pobres, y trabaja en función de sus demandas, lo convierte en el único candidato con posibilidades de volver a vencer a la ultraderecha, definición que se tomará en la segunda vuelta del 25 de octubre. Su mejor argumento está en la economía, y ahí las cifras no cuentan una sola historia. El Producto Interno Bruto creció 3,2 por ciento en 2023 y 3,4 por ciento en 2024; pero un contexto global inestable, tasas de interés de hasta 15 por ciento y los aranceles de Trump provocaron la baja a 2,3 por ciento en 2025. Para 2026 el Banco Central proyecta un crecimiento de 2 por ciento. Los aranceles de hasta 50 por ciento de agosto de 2025 cayeron en febrero, cuando la Corte Suprema estadounidense anuló su base legal, pero Washington volvió a la carga en julio. Desde el 22 rige un arancel de 25 por ciento a una parte de las exportaciones brasileñas, al que se sumó otro de 12,5 por ciento, hasta 37,5 por ciento en algunos productos, aunque 52,7 por ciento de las ventas a Estados Unidos queda libre de sobretasas adicionales.

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