
Cómo la amenaza de la guerra puede salvar a los grandes fabricantes europeos de automóviles. Fuente de la imagen, Getty Images Es verde, abultado e imponente. El último vehículo de Ford parece una camioneta transformada al estilo Hulk. asado en su popular serie Ranger, este robusto modelo estacionado frente a la planta de Ford en Dagenham, al este de Londres, puede transportar dos toneladas de carga, remolcar hasta cuatro toneladas y, además, representa la esperanza de los 2.000 trabajadores que aún fabrican motores en el lugar. Dentro de la planta, los motores diésel de tres litros que impulsarán esta bestia pintada de camuflaje se deslizan por una línea de ensamblaje que ha visto reducida su producción de 90.000 motores al año a aproximadamente la mitad en la última década. Ford espera que un giro hacia los vehículos militares ayude a llenar el vacío creado por lo que el director de la compañía en Reino Unido describe como el entorno más desafiante desde la invención del automóvil. La otrora poderosa industria automovilística europea comienza a parecer insignificante y confía en que el aumento de los presupuestos de defensa, a medida que Europa se rearma, le permita volver a demostrar su poderío industrial. Ford forma parte de una empresa conjunta con los especialistas en defensa General Dynamics y Ricardo que opta a un contrato con el Ministerio de Defensa británico para suministrar 9.000 vehículos en los próximos cinco a siete años para reemplazar la antigua flota del Ejército basada en vehículos de la Land Rover. Lisa Brankin, presidenta de Ford Reino Unido, afirma que es una oportunidad para demostrar su capacidad de respuesta rápida ante las necesidades de defensa: "Como fabricante, uno busca todas las oportunidades que se le presentan, y esta es una gran oportunidad que nos encantaría aprovechar". Esta no es la primera vez que Ford se involucra en proyectos relacionados con la defensa. Todas las noticias que necesitas están en World Service Antes de la Segunda Guerra Mundial, la fábrica londinense de Ford en Dagenham era la planta automovilística más grande de Europa. Al estallar la guerra, el ensamblaje de automóviles civiles se detuvo por completo y la fábrica se reconvirtió totalmente a la producción militar. Entre 1939 y 1945, la planta de Dagenham fabricó 360.000 vehículos para el esfuerzo bélico aliado. Los trabajadores de Ford en Manchester fabricaron 34.000 motores Merlin diseñados por Rolls-Royce, que impulsaban los aviones de combate Spitfire y Hurricane. Ochenta años después, las industrias automovilísticas de Reino Unido y el resto de Europa esperan que los motores de la guerra puedan ayudar a defenderse de lo que un proveedor describió a la como un "declive terminal". Ante la amenaza de Rusia y la reticencia de Estados Unidos a proteger al Viejo Continente, Europa se ve obligada a destinar cientos de miles de millones a aumentar el gasto en defensa, lo que ha llevado a los fabricantes de automóviles, que sufren ataques comerciales de sus rivales chinos, a tomar nota de la situación. ¿Podrá el rearme de Europa salvar a una industria automovilística y a una cadena de suministro que se enfrentan a una crisis? Ford no es ni mucho menos la única empresa automovilística que ve en la defensa un sector en crecimiento, y uno que puede aprovechar el creciente exceso de capacidad de las plantas automovilísticas de toda Europa. El fabricante de automóviles francés Renault ha firmado un acuerdo estratégico con el gigante de la defensa Thales para producir drones militares, con el objetivo de alcanzar una producción de hasta 1.000 unidades mensuales. El ejército francés y la Dirección General de Armamento buscan aprovechar la capacidad de producción en masa de Renault para evitar las cadenas de suministro de defensa tradicionales, que son más lentas. Mientras tanto, Volkswagen ha acordado vender una fábrica infrautilizada en Osnabrück, en el oeste de Alemania, que se convertirá en un centro de fabricación militar en una empresa conjunta con un inversor de defensa con sede en Israel. Jaguar Land Rover (JLR), fabricante del Land Rover, también se presenta a la licitación del mismo contrato que Ford, dado que el Ejército británico retirará su flota actual de vehículos de la para 2030. JLR también ha creado una nueva unidad de negocio dedicada a respaldar sus ambiciones militares a nivel mundial. Tiene sentido que la capacidad de fabricación de automóviles infrautilizada se destine al sector de la defensa, afirma Mike Hawes, de la asociación comercial Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT). La industria automovilística británica y sus proveedores dependen en gran medida de unos pocos grandes fabricantes: Nissan en Sunderland, Toyota en Derbyshire, BMW en Oxfordshire y el mayor de todos por valor de producción, JLR, con múltiples plantas en las Midlands y Merseyside.