
Rafael Hernández y los símbolos musicales boricuas. La canción romántica en el Caribe cuenta con una excelencia de exponentes tanto en la parte interpretativa como en la de creación. 27 de septiembre de 2026 Hora: 16:34 Cuba, cuna del bolero americano ha sido siempre considerada la cantera mas amplia de ritmos y estrellas auténticas además de ser, por derecho propio madre de los mas diversos géneros musicales de importancia. Pero Cuba no estuvo sola en eso de la música porque sencillamente en el Caribe al que ella pertenece la belleza forma parte del paisaje. La República Dominicana, Panamá, Venezuela, Colombia y México han dado a la música popular páginas gloriosas e inmortales. Igual debe decirse de Puerto Rico, Borinquen, la nación que por no tenerla soberana es la que más canta a la tierra. Y allí nació uno de los baluartes de la composición musical en América Latina. Verde Luz (El Topo Cabán Vale) Cuando se escuchan sus temas “Campanitas de Cristal”, “Perfume de gardenias” o “Capullito de alhelí” uno se reconforta en la belleza tanto de letra como de melodía, pero cuando se escuchan “Lamento Borincano” o “Preciosa” el paisaje emocional cambia por completo. Rafael Hernández, al lado de Don Pedro Flores, Davilita, Daniel Santos, Antonio Cabán Vale El topo, Ramito, Bobby Capó y de muchos más forman parte del alma de Borinquen para el mundo. Nació en la población de Aguadilla, al noroeste de Puerto Rico el 24 de octubre de 1826. Solo en sus últimos minutos dijo su año de nacimiento, pues no le gustaba que se supiera su edad. Nació en el seno de una familia pobre, y negra, lo que hacía más difícil todo en aquél ( y en este) tiempo en Borinquen. Y sin embargo la más temprana edad lo sorprendió estudiando trombón para luego estudiar violín y trompeta, bajo y guitarra. Le costó alcanzar estudios académicos pero si logró llegar a la capital, San Juan para ingresar en la Banda Municipal capitalina. Las cosas no marchaban bien en un territorio que había salido del dominio español para ser secuestrado por el dominio estadounidense. Optó por ir a Nueva York buscando mejores condiciones para su vocación. Allí lo sorprendió la llamada Primera Guerra Mundial, y como era músico lo asignaron a la Banda del Ejército. Así llegó a conocer a Francia y a Alemania. (lo mismo le pasaría a Daniel Santos y a Ray Barreto). Cuando fue devuelto a territorio norteño, Rafael Hernández se fue a Cuba, donde se residenció durante cinco años llegando inclusive a dirigir una orquesta en un teatro habanero. Esa residencia cubana lo marcaría para toda la vida. Cuba era un hervidero de ideas revolucionarias y había logrado con sangre, sudor y lágrimas y sobre todo con el espíritu soberano de su pueblo hacer lo que Puerto Rico no había logrado. Seguían siendo, sin embargo de un pájaro las dos alas. Rafael Hernández cultivó su afán independentista el cual plasmaría después en su obra musical. Estando en Cuba Rafael Hernández compuso y estrenó su tema “Capullito de Alhelí” con la cual obtuvo una hermosa distinción en el día de la canción cubana. Dos años más tarde formaría el Trío Borinquen al que posteriormente cambiaría el nombre por el de Quisqueya, que, como se sabe es el nombre originario de la isla que los colonizadores llamaron La Española (República Dominicana y Haití).