
Costa Rica inauguró megacárcel para líderes del crimen organizado. Costa Rica inauguró megacárcel este miércoles 14 de octubre de 2026 como parte de la estrategia del Gobierno para reforzar la seguridad penitenciaria y combatir el crimen organizado. El nuevo centro, denominado Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), está diseñado para albergar a los privados de libertad considerados de mayor peligrosidad. La prisión fue inaugurada por la presidenta costarricense, Laura Fernández, y está ubicada en San Rafael de Alajuela, junto al complejo penitenciario La Reforma, aproximadamente a 25 kilómetros de San José. Según información publicada por, la construcción representó una inversión cercana a los 35 millones de dólares y cuenta con capacidad para 5,100 reclusos. Las autoridades costarricenses pretenden concentrar en estas instalaciones a personas vinculadas con estructuras criminales, incluidos líderes de bandas, sicarios y otros reclusos considerados de alto riesgo. El proyecto está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, impulsado por el presidente Nayib Bukele como parte de su política de seguridad. Los primeros traslados están previstos para finales de octubre, una vez que la Policía Penitenciaria se familiarice con los cinco módulos y los sistemas tecnológicos de seguridad instalados en el recinto. De acuerdo con Bloomberg Línea, el grupo inicial estaría integrado por unos 2,500 privados de libertad procedentes de sectores penitenciarios de alta contención. Entre los perfiles contemplados figuran cabecillas de organizaciones criminales y reclusos conocidos como “jachudos”, término utilizado por las autoridades para identificar a internos que ejercen liderazgo negativo dentro de las cárceles y que, según las denuncias oficiales, extorsionan a otros privados de libertad o les cobran por determinados artículos y servicios. Durante la inauguración, Fernández también solicitó que el sospechoso del asesinato del oficial de la Fuerza Pública Gerson Rosales sea el primero en ocupar una celda del nuevo centro. El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, respondió que cumpliría con esa solicitud, según reportes de medios costarricenses. El funcionamiento de la megacárcel de Costa Rica contempla controles más estrictos dentro de las instalaciones. Entre las medidas anunciadas figura la distribución centralizada de alimentos y productos de higiene por parte del Estado, por lo que no habrá tiendas internas o economatos para los reclusos. Los internos utilizarán uniformes de color naranja, mientras que el personal penitenciario tendrá a su cargo el control de los módulos y la vigilancia mediante equipos tecnológicos. Estas disposiciones forman parte del modelo de alta contención con el que las autoridades buscan limitar la influencia de las estructuras criminales dentro del sistema carcelario. La apertura del CACCO ocurre en un contexto de preocupación por el aumento de la violencia en Costa Rica., el país registró 905 homicidios en 2023, mientras que en 2024 contabilizó 876 y en 2025 sumó 873. Las autoridades han vinculado buena parte de estos crímenes con disputas entre grupos criminales por el control de rutas y mercados de drogas. Con la puesta en marcha de este centro, el Gobierno costarricense busca fortalecer su respuesta frente al narcotráfico y las organizaciones criminales. Sin embargo, los resultados de la nueva infraestructura dependerán también de la coordinación con las autoridades judiciales y de la capacidad institucional para investigar y procesar los delitos.