
Protestas estudiantiles en Francia, los liceístas que no quieren esperar hasta 2027. Una orquesta tocó el himno de Quilapayún en las calles de París durante la quinta jornada nacional, que reunió a medio millón de personas, según los convocantes. Los liceístas denuncian una desigualdad educativa y el Gobierno responde con 3.000 suplentes, a seis meses de las presidenciales de 2027. De los liceos, la protesta saltó a las universidades, y el 5 de octubre la policía intervino en la Sorbonne-Nouvelle, también llamada París 3, durante una asamblea de unas 500 personas. Foto: De los liceos, la protesta saltó a las universidades, y el 5 de octubre la policía intervino en la Sorbonne-Nouvelle, también llamada París 3, durante una asamblea de unas 500 personas. Foto: 13 de octubre de 2026 Hora: 22:57 En Nantes, los manifestantes se reunieron en el Espejo de Agua del centro de la ciudad y salieron a marchar detrás de una consigna, «Escuelas sin dinero, un país sin futuro», y uno de los liceístas enumeró lo que falta. «Nos faltan profesores, nos faltan aulas, nos faltan sillas, nos faltan trabajadores sociales», dijo. «Vemos claramente que la salud mental de los jóvenes se deteriora rápido». Este martes 13 de octubre, la quinta jornada nacional de las protestas estudiantiles en Francia llevó a la calle a 480.000 personas, según la coalición sindical de la juventud, cuando la policía todavía no había difundido su conteo. En París, a la altura del bulevar de Montparnasse, los agentes lanzaron gases lacrimógenos y usaron cañones de agua contra un grupo de manifestantes. Frente a las marchas, el Gobierno destinó 3.000 docentes a suplencias, sumó 1.200 millones de euros a Educación Nacional y prometió consultar a los liceístas, pero las movilizaciones no se detuvieron. ???? Seis sindicatos nacionales de educación convocaron una huelga en Francia para el martes en apoyo a los estudiantes de secundaria. #teleSUR #Francia #13Oct pic.twitter.com/8YRo0rU2gJ Gabriel Pérez, profesor e investigador en educación, se pregunta en un análisis sobre el movimiento liceísta publicado este martes cómo evitar que el impulso de los jóvenes acabe reducido a «un conjunto de pequeñas medidas presupuestarias», como si los suplentes y los arreglos en los edificios fueran el centro del reclamo. La protesta nació en la periferia de París el 17 de septiembre, cuando alumnos del liceo Saint-Exupéry, en Créteil, se sumaron a la huelga de sus profesores, quienes aseguraban que faltaban docentes de matemáticas, de francés y de letras e historia, además de la enfermera. Desde fines de septiembre, los bloqueos salieron de Seine-Saint-Denis y se extendieron al resto del país. Una encuesta entre los docentes de Seine-Saint-Denis, un departamento de barrios populares que limita con París por el norte (en Francia, el departamento equivale más o menos a una provincia), indica que en promedio falta un profesor por liceo y que tres de cada cuatro centros carecen de servicios médicos y psicológicos completos. En más del 80% de los liceos las persianas no funcionan, y durante la última ola de calor ocho de cada diez no pudieron dar clase. En las marchas circula una pancarta que junta el calor con las aulas llenas, «35 grados, 35 por clase». Los liceos del departamento quedaron en 2015 fuera de la red de educación prioritaria, el programa que asigna más docentes y recursos a las zonas con mayores dificultades sociales. Una coordinadora de liceos de París y su periferia rechaza para sus alumnos una educación y un futuro «de segunda categoría en comparación con los institutos privados o los barrios de lujo». El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, reconoció que «siempre se puede debatir sobre el nivel de supervisión en Seine-Saint-Denis», aunque pidió no difundir «información falsa para hacer creer en una marginación que dista mucho del interés real de los alumnos». El presupuesto del año pasado suprimió 3.200 puestos de trabajo, los proyectos para 2026 y 2027 eliminan otras 1.500 plazas fijas y los suplentes que ofrece el Gobierno llegan después de esos recortes. Los 1.200 millones adicionales forman parte del presupuesto de 2027, que impone un ahorro de 54.000 millones de euros al conjunto del Estado. Un suplente cubre una ausencia por un tiempo; las plazas que desaparecen eran permanentes. Aziza Berkouki, representante de la Federación de Consejos de Padres de Alumnos en Val-d’Oise, otro departamento de la periferia norte, rechaza que el ajuste obedezca al descenso demográfico que invoca el Ejecutivo. «Nos dicen que hay un descenso demográfico, pero nosotros no lo vemos en nuestros institutos. Las clases están masificadas, con 35 alumnos», afirmó. El Estado gasta menos por alumno en los barrios populares, sostienen los sindicatos, porque allí contrata a docentes más jóvenes, con menos experiencia y contratos precarios, que cobran salarios más bajos. Francia, la protesta que nació sin profesores y llegó hasta la universidad Île-de-France, la región de París donde nació la protesta, invierte menos de 2.500 euros por alumno al año en los edificios y el material de sus liceos, que cada región administra con una partida del Estado, igual que Provenza-Alpes-Costa Azul y Altos de Francia.